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El video de la manifestación

El video de la manifestación

Testimonio de cinco familias destrozadas. Primera manifestación en España contra el suicidio por violencia y acoso escolar. Damos las gracias a todos los que nos acompañaron y dieron consuelo a las familias de Óscar, Kira, Laura, Ilan y Hugo. Una pena que la calle Marina no estuviera a rebosar de gente comprometida y solidaria. Es evidente que queda aún mucho trabajo por hacer para concienciar a la sociedad sobre la gravedad del bullying. Mientras tanto, por desgracia, ante la impasibilidad de instituciones educativas, políticos de todo signo y gobernantes varios, seguiremos perdiendo vidas por el camino. NACE y las familias los acusan por su irresponsabilidad y dejación de funciones. Algún día tendrán que rendir cuentas ante los demás y, lo que es peor, ante sí mismos. ¡Por favor, máxima difusión para este vídeo! Y nuestro agradecimiento, de corazón, a su autor, L. Guerrero, que nos sorprendió con este maravilloso regalo.

¡MANIFESTACIÓN!

¡MANIFESTACIÓN!

¡A TODOS NUESTROS SEGUIDORES Y GENTE DE BIEN! ¡Os necesitamos! ¡Venid a acompañar a los padres de estos niños! Si no podéis, difundid, difundid y difundid. Tenemos el deber moral de parar, entre todos, los suicidios por acoso. ¡NO MÁS MUERTES!

Una vida al límite

Una vida al límite

El caso de Karl, una vida al límite. ¿De verdad que hay quien puede seguir pensando que son «cosas de niños»?

Hola, soy Karl, un hombre de 42 años que sufrió bullying nada más llegar a Almería. Antes vivía en los Países Bajos, donde todos me aceptaron. Yo iba al psicólogo, porque nací con un problema psicológico, pero en los Países Bajos pasé una infancia feliz. Tenía mis amigos, me divertía, hasta que volví, a los 15 años, a España, en 1994. Mi defecto psicológico, a causa de los malos tratos que recibí, se convirtió en una enfermedad mental. Nada más entrar al instituto, en octubre de 1994, empezó el calvario. Yo destacaba por mis idiomas: neerlandés, inglés, alemán y francés. Eso, a un grupo de estúpidos envidiosos no les gustó y al día siguiente me propinaron una paliza tremenda. Así estuvieron durante un mes. Al final, un día tuve que salir corriendo y refugiarme en el aseo. Días antes había encontrado en el patio del instituto una cuerda gruesa que se había descolgado de las canastas de baloncesto. La guardé en mi mochila como un arma de defensa, sin saber que acabaría siendo un arma letal para mí. La jauría pasó, pero yo me sentí tan mierda que preparé una horca con la cuerda, porque vi una gran argolla donde podía suicidarme. Totalmente fuera de mí, hice la horca con un coraje y un odio hacia esos jóvenes porque no quería verlos más. No pensé en mis padres y hermanos, sólo en desaparecer de la faz de la tierra. Y sin pensarlo me ahorqué, porque sabía que si seguía en el instituto me harían la vida imposible. Yo ya estaba agonizando y el director fue el que me vio. El director, con un ataque de ansiedad, me bajó, me quitó la cuerda y me dio agua y entonces volví en mí. Yo no desvelé quiénes eran los que me dieron la paliza y me decían loco, subnormal de mierda, porque sabían que me estaba viendo un psiquiatra. Pero el director no era tonto y sospechaba quiénes eran. Mis padres estaban preocupados por mí y me quitaron del instituto. Desde entonces, y por miedo, no he pisado ninguna otra aula.
No sé cómo hoy en día pueden no sólo hacerse daño unos a otros sino además grabarlo con los móviles. En 1994 todo eran palizas, insultos… Ahora encima te graban con el móvil y nadie te ayuda. La juventud de ahora me parece muy corrompida, y la de antes era analfabeta y envidiosa. Yo quería hacer amigos, como cualquier quinceañero, pero no fui aceptado y fui agredido. A mi sobrina, que tiene ahora 18 años, le he inculcado que no se deje maltratar por nadie. Yo ahora mismo tengo un diagnóstico de trastorno bipolar de la personalidad, todo por lo sufrido estos 27 años. Pero me he superado en muchas ocasiones, haciendo cursos y conociendo gente en esos cursos. Ya no tengo miedo, pero a veces me rompo, recordando esos insultos y las palizas por ser enfermo mental.
¡Basta ya!
Escribo esto para concienciar a los jóvenes víctimas de bullying de que no hay que rendirse ante esos cobardes, que son sólo unos envidiosos y lo pagan con el más débil.
¡Y no al suicidio, por favor! Aún recuerdo la horca y me dan ganas de vomitar.
Esta es mi historia, para concienciar sobre el acoso escolar.
Un abrazo muy grande.
Karl

Ilan Barbosa

Ilan Barbosa

Ilan Barbosa Moreno, 11 años, se suicidó en 2019 por presunto acoso escolar en el centro ibicenco donde estudiaba.

La mamá de Ilan Barbosa Moreno nos envía este vídeo que el Club Deportivo Social «Ses Païsses», de Ibiza, hizo en honor de su hijo. Excelente iniciativa del Club, que no sólo enseña a jugar a fútbol sino que transmite valores a los chavales. Recordamos a todos los colegios que el principal valor que tenemos ¡es la VIDA!

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