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En torno a un 25 % de los menores en edad escolar sufre bullying. El mayor porcentaje se da en Secundaria, seguido de Primaria y, en menor proporción, Bachillerato y Ciclos Formativos.

En Primaria, hay más que en Secundaria y afecta más a niños que a niñas, tanto en víctimas como en agresores. Posteriormente, se va igualando.  En Secundaria prima más el rumor, la exclusión social… y aparece un nuevo componente: el ciberacoso.

Un 46 % de los niños con Altas Capacidades –es decir, uno de cada dos- sufre o ha sufrido bullying. Y, de entre este 46 %, uno de cada tres padece acoso de alta intensidad. Las consecuencias que se derivan de este maltrato tienen que ver, precisamente, con la intensidad, por  un lado, y con el tiempo, por otro. A mayor intensidad y mayor duración, mayores secuelas.

 

El perfil de un menor con Altas Capacidades puede coincidir con tendencia a la  hiperresponsabilidad y a la autoexigencia, a la ansiedad, hipersensibilidad, conductas rígidas, autoinculpación, preocupaciones que no se corresponden con su edad y condición… Los niños que presentan Altas Capacidades tienen, desde pequeños, intereses poco coincidentes con los de sus iguales. Además, suelen tener respuesta para todo y obtienen muy buenos resultados. Estas características los convierten, a menudo, en el blanco de sus compañeros. La actitud de los testigos frente al maltrato –risas de unos, silencio de otros- es lo que alimenta y acrecienta el acoso.

Por otra parte, los profesores están más acostumbrados a atender la diversidad por lo bajo y, en cambio, por desconocimiento, por falta de atención o por falta de diagnóstico, desatienden la diversidad por lo alto. Y, sometidos a las condiciones desfavorables del sistema educativo y a una presión excesiva en su trabajo (aumento de horas, de ratio, “recortes” en su salario, poco reconocimiento social e institucional…) se olvidan de propiciar un buen ambiente que favorezca una convivencia sana y respetuosa entre alumnos, y entre alumnos y profesores. Además, no sólo desconocen las características de los alumnos de Altas Capacidades sino que desconocen también cómo prevenir, detectar e intervenir en acoso escolar. Urge, por tanto, informar y capacitar al profesorado.

En cuanto a los centros escolares, muchos de ellos minimizan la importancia del bullying  –“Son cosas de niños”- y, con su actitud, favorecen que el acoso vaya in crescendo. Además, a menudo se niegan a aceptar el  diagnóstico de “Altas Capacidades” y a brindar a estos menores la atención que precisan. Es urgente que en las escuelas haya no sólo protocolos efectivos sino también personas capacitadas para ponerlos en marcha de modo imparcial.

Josep Soler, el psicólogo de NACE, que ha realizado del estudio sobre la incidencia del bullying en niños superdotados

Por lo que se refiere a las familias, la mayoría sabe que tiene un hijo “superdotado” pero, frecuentemente, no se dan cuenta de que sufre acoso escolar (el 67% no ha recibido ningún tipo de información sobre el tema).

Si, por unas u otras razones, padres, profesores y centros en general no actúan contra el maltrato, los menores se adentran cada vez más en un túnel sin salida que los conduce a la ansiedad, al estrés postraumático, a la depresión, a la fobia escolar y social y, a veces,  al suicidio.

A menudo, cuando hay voluntad de actuación por parte del tutor o del centro escolar, se producen actuaciones erróneas y contraproducentes (poner a víctima y victimario frente a frente, pedir al acosado que explique a sus compañeros de clase cómo se siente, cambiar de clase al agredido…) Son éstas estrategias que contribuyen a victimizar doblemente a la víctima, mientras se permite que el agresor quede en situación de impunidad, cuando no que se vengue de su víctima por haberse “chivado”… Frecuentemente, todas estas actuaciones sólo sirven para dar “carpetazo” al asunto y favorecen el incremento del acoso en el centro.

Para evitar errores, sufrimientos innecesarios, consecuencias desagradables para las víctimas, las familias  y las escuelas, es necesario implementar planes de prevención contra el acoso escolar como el Programa T.E.I. (Tutoría entre iguales), en el que los propios alumnos, debidamente informados y formados, son protagonistas contra el acoso. Detectan los casos y protegen pacíficamente a sus compañeros.

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